miércoles, 4 de diciembre de 2019

Orientación en los procesos de Enseñanza-aprendizaje



Como Orientadores Educativos sabemos que podemos llevar a cabo nuestra intervención en diferentes áreas como por ejemplo el área de la orientación en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Entendemos este tipo de orientación como aquel proceso de ayuda al estudiante para que sea capaz de resolver los problemas que le surjan en la vida académica. Por tanto, podemos deducir que en este ámbito se incluirán diferentes aspectos en los cuales tendremos que intervenir. En este post trataremos algunos de ellos como pueden ser el fracaso escolar y la exclusión social.

En primer lugar, podemos decir que el fracaso escolar es un proceso multifactorial, por el cual el alumno/a abandona la escolarización sin alcanzar el título académico propio. Estos alumnos/as que se encuentran en esta situación suelen presentar unas características comunes como el nivel socioeconómico  y educativo bajo, grupo social al que pertenecen (etnias, razas), situación e implicación de los padres/familiar, apoyo social. Además, las características individuales del alumno/a como el grado de motivación hacia el estudio y las expectativas, y si el alumno/a requiere algún tipo de atención específica y/o apoyo ante una situación puntual (y se la han facilitado o no).


En este sentido y si nos centramos en los resultados obtenidos por Comunidades Autónomas en el Informe Pisa encontramos diferencias entre las comunidades, por ejemplo en el País Vasco tiene una tasa muy alta de titulados debido a la gran inversión en educación, y en Navarra tiene características similares. En cambio, en la Comunidad Valenciana observamos una tasa elevada de abandono, al igual que en Andalucía, en ambos sitios la inversión es menor. Además, podemos observar que en Andalucía el índice de alfabetización de los bisabuelos de los niños/as evaluados en PISA era muy bajo, otra característica a tener en cuenta en el fracaso, la influencia familiar.

En segundo lugar, si hablamos de exlusión social, podemos decir que ésta tiene mayor incidencia entre 16 y 29 años, aunque la media se encuentra en edades más elevadas. Las características más destacables de la vulnerabilidad social serían:
  • Factores materiales: nivel socioeconómico y área geográfica.
  • Factores familiares: renta media, estilo educativo de los padres, nivel educativo familiar y redes de apoyo.
  • Indicadores de bienestar: condiciones de la vivienda, acceso a la sanidad e ingresos familiares.
  • Individual: características socioculturales, habilidades sociales, rendimiento académico, diversidad funcional, dificultades de aprendizaje, adicciones y enfermedades mentales.


Teniendo en cuenta la información expuesta hasta aquí podríamos deducir que muy probablemente la exclusión social y el fracaso escolar podrían tener conexiones entre sí. En otras palabras, podemos afirmar que los alumnos que presentan algún tipo de exclusión social tienen mayor probabilidad de presentar fracaso escolar, ya que parten de una desigualdad respecto al resto de alumnado, y necesitan medidas específicas para apoyarles. Las personas que presentan fracaso escolar tienen mayor probabilidad de ser excluidos socialmente por el bajo nivel académico y el tipo de trabajo al que pueden optar, consecuentemente esto afectara a todas las áreas de su vida.

Por último, nos gustaría proponer la resolución de un caso práctico que podríamos encontrarnos en nuestra práctica profesional.


Una tutora le pregunta a la orientadora por Alfredo, un alumno que acaba de llega a su aula por traslado de domicilio. En su historia académica, está el resumen del informe del niño. Es el siguiente: Alfredo es un niño de 10 años, que está cursando 5º de Primaria en un CEIP de la Safor. Él es el segundo de tres hermanos. Respecto al ambiente familiar observa que quien pasa más tiempo con ellos es su madre y en ocasiones los abuelos, ya que el padre dedica la mayor parte del día a su trabajo, cuando lo tiene. El curso pasado recibió atención del SEAFI. En un primer momento, Alfredo es un niño reservado, tímido e inhibido; le cuesta abrirse a los demás, pero finalmente lo consigue. Otro aspecto importante es que no toma mucha iniciativa a liderar los juegos y creemos que esto está afectando a la conquista de su autonomía personal. La profesora fue la que solicitó ayuda al orientador del cole debido a que empieza a observar que el ritmo de aprendizaje de él es más bajo que el de sus compañeros y por ello, le resulta difícil seguir las clases. Algunas dificultades que observa son en relación a la asimilación de los contenidos escolares que requieren de la lectura y comprensión de textos; presenta una lectura lenta, dificultades en la resolución de problemas, etc. En ocasiones confunde algunas letras b / v, invierte la / los. Por otro lado, los resultados de la evaluación psicopedagógica son los siguientes: En la prueba del WISC IV, la conclusión respecto al nivel cognitivo que presenta un funcionamiento intelectual general medio bajo. Hallándose debilitados aspectos relacionados con la comprensión verbal, la memoria de trabajo y la velocidad de procesamiento. El alumno procesa y elabora mejor la información que se le transmite de forma gráfica y / o visual, lo que se debería tener en cuenta a la hora de programar las actividades con él. Respecto al PROLEC obtiene una puntuación baja en la lectura de pseudopalabras, y mejor puntuación en la comprensión escrita. Por otra parte, los padres ayudan al niño en sus deberes, pero muchas veces deben obligarle a realizarlos porque Alfredo no encuentra momento para hacerlos. Indica cuales son los pasos que realizarías como Orientador / a del centro. Y dada la información del alumno establece unas pautas de intervención para trabajar con este alumno.

En primer lugar, la orientadora educativa tendría que hablar con el tutor/a del alumno para que tome unas pautas específicas como son: la simplificación de tareas (enviarle menos ejercicios), modificar la forma de las actividades (usando más mapas conceptuales y elementos visuales). Además, evitar que lea en alto en clase y dejarle otras tareas a él. También, sería útil que le entrene en las auto instrucciones en las tareas y en los exámenes, y modificar estar pruebas adaptadas a su dificultad (tipo test o con asociación de imágenes). Por último, el tutor/a asignará a varios encargados de clase entre ellos este alumno para que desarrolle la autonomía y se sienta tan valioso que sus iguales.

En segundo lugar, la orientadora debería hablar con la PT para que le de apoyo y refuerzo para mejorar su dificultad y le ayude a implantar las pautas aportadas.


Además, la orientadora debe reunirse con los padres para darles unas pautas para practicar en casa, como enseñarles las autoinstrucciones, que practique la lectura en alto con ayuda y que fomenten la motivación hacia la lectura de formatos más accesibles para él (cómics, novelas ilustradas o de temáticas que le gusten más).

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